EMBARRANCAMIENTO

Todos conocemos lo acaecido en la noche del viernes al sábado pasado cuando dos buques mercantes que estaban fondeados en las proximidades del puerto de Valencia, debido al temporal de viento, y mar, fueron arrastrados hasta la playa en las inmediaciones del Saler, quedando embarrancadas en la arena.

 

            A partir de ese momento entran las negociaciones entre el armador del buque, o su club de protección ( P and I) y aquellas que acuden a la asistencia marítima.

            Cuando un buque queda embarrancado o varado en playas arenosas, se produce la situación de que a medida que va pasando el tiempo y el mar va golpeando el buque, este se va asentando o hundiendo mas en la arena, lo que produce que su liberación del fondo sea mas dificultosa.

            Suele suceder que los que prestan la asistencia marítima consideren que tal asistencia es salvamento, ya que el buque no tiene posibilidades de maniobra y corre el riesgo de que se llegue al naufragio o pérdida del buque.

            Por parte de los armadores o de su aseguradora, se pretende minimizar la situación creada, pues a mayor riesgo, mayor será el premio a satisfacer al auxiliador.

            En nuestro país, la asistencia marítima se rige por la Ley de 24 de diciembre de 1962 y será competente para conocer del expediente el Juzgado Marítimo Permanente a cuya demarcación corresponda el puerto en que se haya presentado el parte de asistencia marítima; habiendo sido el que suscribe Juez Marítimo Permanente hoy en excedencia.

            El expediente se iniciaría con el parte que presenta el que preste la asistencia marítima.

            Ahora bien, debería haber acuerdo entre asistente y asistido al que se preste la ayuda, pues no tendrá derecho a percibir renumeración alguna quien haya tomado parte en la operación de socorro a pesar de la prohibición expresa y razonable del buque socorrido.

            Cuando hay acuerdo en que la asistencia se realice, se suele utilizar la formula de Lloyd`s  “no cure no pay” es decir si no hay salvamento no se paga, por lo que si no hay un resultado útil, todo el esfuerzo realizado por el asistente marítimo quedaría sin recompensa reconocida.

            Las personas salvadas no estarían obligadas al pago de renumeración alguna, caso de que se haya producido tal circunstancia.

            Para fijar el importe de la renumeración se estará a lo que hayan convenido las partes, y en su defecto, a lo que resuelva el Tribunal Marítimo Central.

            Caso de ser este el que tenga que resolver la renumeración, se fijara tomando como base, en primer termino, el resultado obtenido, los esfuerzos realizados, el merito de los que hayan prestado el socorro, el peligro corrido por el buque auxiliado, su dotación, su cargamento, por los salvadores el tiempo empleado, los gastos y daños sufridos, el valor de lo expuesto en el salvamento, teniendo en cuenta en su caso, el destino especial del buque que preste el auxilio, y en segundo lugar el valor de las cosas salvadas.

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