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VALOR DE LOS CONTRATOS

Dos entidades celebraron un contrato de gestión Logística. El contrato se celebro en el año 2000 para estar en vigor desde el 1 de abril hasta el 31 de diciembre  del mismo año, si bien en el propio contrato se preveían tanto su renovación automática por un periodo de un año , como su resolución por cualquiera de las partes mediante notificación por escrito dirigida a la otra con tres meses de antelación. En materia de precios, la estipulación cuarta del contrato se remitía a un anexo previéndose únicamente en la propia cláusula, que al solicitarlo el cliente los

precios serian reevaluados para servicios adicionales, y si estuvieran conformes serian adjuntados al anexo, Este contenía la lista de precios, constando en todas sus paginas, firmadas por ambas partes, que se trataba de precios válidos desde el 1 de Enero hasta el 31 de diciembre de 2000. El conflicto entre ambas partes surgió porque el contrato siguió ejecutándose durante 2001, al no preavisar ninguna de las partes a la otra para extinguirlo, pero no llegó a acordarse nada en firme sobre los precios que iban a regir para ese otro año, de suerte que, cuando la transitaría giró las primeras facturas a su contratante, ésta las pagó, pero, al considerar exagerados los nuevos precios, se reservó el derecho a reclamar la devolución de la diferencia con los precios del año 2000. Lo cual hizo por demanda de 9 de abril de 2002, pidiendo que se declarase la vigencia del contrato desde el 1 de abril hasta el 31 de diciembre  de 2001, que se abonase a la actora la diferencia de precios entre los pactados y los efectivamente pagados a la demandada, se declarase también vigente el contrato desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2001 y, dada la negativa de la demandada a prestar sus servicios a partir del 1 de enero de 2002, salvo que se firmara un nuevo contrato y se acordaran nuevas tarifas, lo cual fue comunicado a la actora el 10 de diciembre de 2001, solicitaba también la actora que se condenara a la demandada a indemnizar la cantidad que se fijara en ejecución de sentencia, tomando como base la diferencia entre el precio pactado en su día y el que estuviera pagando desde el  de enero hasta el 31 de diciembre de 2002, ya que se consideraba extemporánea la comunicación de la demandada , de no aceptar ningún encargo a partir del 1 de enero de 2002.

            El tribunal estimo la pretensión de la transitaría , desestimando las pretensiones de su contratante.

            Las razones de este Fallo son, en esencia, que duración del contrato y precios habían  de tratarse de forma unitaria, que las respectivas posiciones de ambas partes litigantes eran inatendibles, porque ni la actora podía pretender que se mantuvieran los mismos precios durante casi tres años, ni la demandada poder modificarlos unilateralmente; que la cláusula de fijación de los precios debía considerarse preeminente respecto de la que fija la posibilidad de prorroga automática del contrato (elemento accidental del contrato); que, por tanto, al no regir los precios del anexo mas allá del 31 de diciembre de 2000, la cláusula de prorroga automática se convertía en inoperante, de suerte que había de tenerse por no puesta al resultar  imprescindible un nuevo acuerdo sobre un elemento tan esencial del contrato como es el precio; que, dicho de otra forma, el contrato de 1 de abril de 2000, no pudo prorrogarse y por tanto, dejó de regir las relaciones de las partes a partir de ese momento; que sin embargo, las relaciones entre las partes continuaron durante 2001 tras comunicar la demandada a la actora el incremento de las tarifas a partir del 1 de enero de dicho año, sin que la actora pusiera en duda a necesidad de actualizar los precios y sólo a partir del 16 de mayo de 2001, comenzara a protestar por las facturas que se le giraba; que la pretensión de la actora habría podido tener algún fundamentos en abstracto en el articulo 1895 CC, el cual, sin embargo, no era aplicable en este caso por no haber mediado error en el pago; que la pretensión resarcitoria tampoco podía prosperar por fundarse en una base contractual no subsistente desde el 1 de enero de 2001.

            En conclusión lo que nos viene a decir el Tribunal es que el elemento mas importante del contrato es el plazo de duración de los precios pactados y que vencido ese plazo, los precios no pueden ser los mismos que los fijados en el contrato por haber vencido su vigencia; y dado que la transitaría remitió nueva lista de precios, sin que estos se impugnaran hasta meses después de habérsele comunicado al contratante y haber pagado parte de ellos, es por lo que dichos precios son los aplicables ya que nadie puede ir contra sus propios actos.

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