InicioArtículos y publicacionesENTRADA EN EL PUERTO DE BUQUE MERCANTE , NECESIDAD DE PRACTICO

ENTRADA EN EL PUERTO DE BUQUE MERCANTE , NECESIDAD DE PRACTICO

El Capitán de un buque mercante entro en el puerto de Las Palmas sin el necesario asesoramiento del práctico de servicio. Contra tal proceder se le incoo expediente sancionador por la comisión de una infracción grave del articulo 115.2 m de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante.

 

            Contra dicha sanción se interpuso recurso contencioso ante el Tribunal Superior de Justicia, alegando la falta de legitimidad de la conducta sancionada y la no existencia de situación de peligro.

            El Tribunal desestimo el recurso considerando que aun sin especificar en el precepto que tipifica la infracción la concreta conducta sancionada ( entrar sin la cooperación del practico) ésta se configura como un comportamiento que lleva  aparejado un indudable peligro para la navegación -que es la conducta tipificada-, incluido el riesgo para las personas , por lo que en modo alguno puede sostenerse que no se ha respetado las exigencias del principio de tipicidad. La norma aplicada cumple de forma indubitada la necesidad de lex certa, pues el capitán del buque, tenía que conocer por su alta cualificación que la obligatoriedad de entrada en puerto, con la asistencia del practico tiene por objeto la seguridad del propio buque, de la navegación y, por ende de las personas, en las operaciones de entrada a puerto y atraque, dada la diversidad de condiciones de navegación y trafico marítimo existentes en los  distintos puertos, que no tiene porque ser conocidas de forma suficiente por los capitanes de los barcos que entran en ellos. Así las cosas, entrar a puerto y atracar incumpliendo una obligación conocida y que de manera indubitada está encaminada a garantizar la seguridad del buque, y de la navegación, supone incurrir en una conducta que pone en riesgo tales bienes  y encaja sin lugar a duda en el tipo de infracción aplicada.

            Además se establece, que sí existió la situación de peligro que exige el artículo 115.2 de la Ley de Puertos, pues por mucha que fuera la pericia y destreza del capitán, es necesaria la intervención de un práctico, pues cada puerto tiene sus peculiaridades propias, de anchura, extensión, trafico etc.., que no pueden ser suplidas por los conocimientos de aquel, sino que es preciso los de este ultimo. Al no recibirse se esta poniendo en peligro el buque y todo el entorno del mismo, en un lugar que especialmente tiene que ser protegido dada la  carga transportada. En consecuencia, se aplicó correctamente el artículo citado.       

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